La crianza empieza desde el embarazo y no pienso discutirlo con nadie.



Llevo una agenda en la que anoto todo lo que no quiero olvidar. Entre eso, las fechas importantes para mí.

Cada 19 de abril hay una nota que dice: hace X años fuiste mamá.

Hace 5 años, un 19 de abril a las 8:00 a.m., me estaba enterando que era mamá. Pero Emilio tiene apenas 4. Es decir: eres mamá antes de que nazca el bebé.

En mi vida, quienes me conocen de verdad saben tres cosas:
* Que sobrepienso TODO,
* Que planeo hasta lo que no ha pasado
* Que nunca me conformo con respuestas superficiales

Yo no pregunto “por qué” por encimita, siempre me voy a la raíz.

Ese, de hecho, ha sido el gran problema de mi tesis. (Si te has aguantado mis historias sobre ese tema y sobre mi libro, sabes que ha sido un dolor de cabeza. De hecho gracias por acompañarme). El caso es que empecé desde Aristóteles para explicar por qué el ocio es necesario en la vida humana y así justificar por qué existe YouTube. Imagínate el nivel de enredo.

Pero bueno, volviendo, con esa intensidad con la que vivo todo, también asumí ser mamá.

Me descargué una app que recomiendo siempre: +Embarazo y que semana a semana te muestra cómo se va formando el humanito.

Yo no solo leía… yo me obsesioné. Si esa semana se estaba desarrollando, no sé, el sistema nervioso, entonces yo me iba a investigar qué nutrientes ayudaban a eso. Y comía en función de eso toda la semana.

Aquí viene algo muy mío, yo siempre he creído que la comida soluciona más de lo que creemos y no soy nutricionista, ni me he leído 20 libros para pensarlo, pero mi cuerpo sí me ha demostrado que cuando lo alimentas bien, responde bien y lo agradece.

Y eso no es solo percepción. Hoy hay evidencia fuerte desde la epigenética, que demuestra que lo que comes durante el embarazo puede influir en cómo se expresan los genes del bebé. No cambias el ADN, pero sí cómo ese ADN se activa o se silencia. O sea, no es solo “comer sano porque sí”, es biología pura, yo soy muy enemiga de las medicinas, suplementos y todo lo químico que le metas al cuerpo, aunque mi mamá está a tres doritos de convencerme de tomar colágeno, yo siempre prefiero lo natural, es más, siempre he dicho “¿Te duele la cabeza? Da un beso” y no en plan de romanticismo barato. Cuando besas (bien, de esos beso que encienden), el cuerpo libera endorfinas y oxitocina. Estas sustancias están asociadas con la reducción del dolor y el bienestar, lo ha dicho la neurociencia, que muestran que el contacto afectivo puede modular la percepción del dolor, además, estimulas musculos de la cara, que relajan un poco el dolor. Jamás subestimes el poder del cuerpo.

En fin, sigamos.

Un día me hice una pregunta de esas random, "Si comer bien ayuda… entonces, ¿qué pasa si consumo cosas que hacen daño?" Alcohol, drogas… lo llevé a ese extremo, y aquí no hay moralina, hay datos.

El consumo de alcohol en el embarazo está directamente relacionado con el Trastorno del Espectro Alcohólico Fetal, que puede generar problemas cognitivos, físicos y conductuales en el bebé, lo que consumes, sí tiene consecuencias. Punto. Hasta ahí, mi teória estaba siendo real. Entonces me fui máaaas profundo.

¿Y las emociones?. En ese momento yo estaba atravesando mi primera separación. Y soy llorona nivel profesional. Pensé, “Si lloro mucho… ¿mi hijo va a ser llorón?” No estaba tan loca, también leí, y efectivamente el estrés materno durante el embarazo, pueden influir en el desarrollo del sistema nervioso del bebé. No lo determina todo, pero sí deja huella.

Así que tomé una decisión muy extrema, en 9 meses, me permití romperme solo una vez, después de esa noche, hice algo que hoy suena raro, pero en su momento me sostuvo, escuché música de Navidad todos los días, desde abril. Navideña, Villancicos, canciones infantiles, lo que fuera que me mantuviera en calma, porque mi objetivo era construir un embarazo tranquilo a propósito. Logré mi objetivo con Emi, pero yo sufrí consecuencias, luego les contaré esa historia.

Resulta que un día, una amiga, Tatiana, de esas amigas cactus que por cierto no hablamos hace un año, me escribe a las 2:00 a.m.

“Manis (a mis personas favoritas siempre les pongo apodos que a su vez ellas me ponen a mi) ¿Qué hace despierta?”

Le dije: “Me levanté al baño y cogí el celular”.

Y me dice: 

“¿Sabía que Emilio se va a despertar a la misma hora que usted se despierta a hacer chichí??”

Hoy, Emilio con 4 años encima se despierta TODOS los días a las 2:00 a.m. y a las 4:00 a.m. las mismas horas en las que yo me despertaba.

El sueño, los ritmos circadianos y hasta ciertos patrones fisiológicos pueden verse influenciados por la madre durante el embarazo. No es una copia exacta… pero tampoco es coincidencia pura.

¿Casualidad?
Puede ser.

¿Patrón?
También.

Pero para mí, fue suficiente evidencia para confirmar algo que ya sentía.

La crianza no empieza cuando el bebé nace, empieza desde el momento en que sabes que existe, y esa, es la razón del titular de este Blog.

Este tiene parte dos 😉 nos vemos el domingo 💙



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