Traer un hijo al mundo es la responsabilidad más grande que vas a asumir en tu vida.
Porque ese bebé que hoy tienes indefenso en tus brazos, mañana saldrá al mundo a impactarlo.
Y dependerá de ti, de tus decisiones, de tu conciencia, de tu amor, que ese ser humano impacte positivamente a la sociedad o, aún más importante, que tenga una vida feliz.
Piénsalo dos veces.
Si algún día, como mujer, te acercas a mí para decirme que quieres ser mamá, no te voy a dar la respuesta que quieres escuchar.
Te daré la que necesitas escuchar.
Y empieza aquí:
El embarazo es el proceso más importante
“No te embaraces”.
Eso era lo que respondía cuando me preguntaban cómo me iba en el embarazo.
Y hoy, con más certeza que nunca, te diría lo mismo: no te embaraces… todavía.
Vivimos persiguiendo la felicidad, la paz, una vida que no sea solo trabajar y sobrevivir.
Pero déjame decirte algo incómodo:
mucho de lo que hoy eres, empezó a construirse cuando estabas en la panza de tu mamá.
No te embaraces si cuidar tu alimentación, tu salud física y tu fortaleza emocional no es una prioridad desde el primer día en que tu bebé empieza a formarse.
Eso impacta directamente la salud del bebé… y la tuya.
Y ese es el punto de partida de todo lo que viene después.
No te embaraces si no estás dispuesta a sentir dolor en el abdomen, mucha picazón mientras tu cuerpo se estira, y aun así amar el proceso.
No te embaraces si no estás dispuesta a vomitar, a irritarte, a sentir que tu energía se agota… y aun así amar el proceso.
No te embaraces si no estás dispuesta a soportar agruras porque no comiste a la hora exacta o porque “le está saliendo pelo al bebé”… y aun así amar el proceso.
No te embaraces si no estás dispuesta a dejar de dormir porque la panza pesa, incomoda y no te deja encontrar postura… y aun así amar el proceso.
No te embaraces si no estás dispuesta a sacrificar tiempo, soportar dolores, exámenes, mareos, emociones intensas, y aun así amar profundamente el hecho de estar creando vida.
Porque el embarazo es la primera escuela del ser humano que será tu hijo.
Un embarazo tranquilo suele gestar un bebé tranquilo.
Un embarazo respetuoso suele gestar un bebé más seguro.
Y un bebé tranquilo y seguro facilita la crianza, pero sobre todo, la vida.
El nacimiento de tu bebé
Cuando tu bebé llega al mundo, tú mueres.
No vuelves a ser jamás la mujer que eras antes.
Y si no estás dispuesta a sacrificar durante años muchas cosas de las que hoy haces, muchas cosas de las que hoy eres, para renacer junto al bebé que nace…
por favor, no te embaraces.
Porque todos los niños del mundo merecen crecer felices, amados y seguros.
Tu cuerpo es un templo.
Y pocas lo entendemos de verdad antes de vivir una experiencia que nos marque para siempre.
En mi caso, ser mamá estaba en mis planes, pero no en el momento en el que sucedió.
Llegó de sorpresa, justo cuando mi vida atravesaba uno de los cambios más fuertes que he vivido.
Me enteré de mi embarazo un viernes. El lunes siguiente, ya me estaba separando.
Estaba aprendiendo a vivir sola, a sostenerme por completo, a reconstruirme emocionalmente, mientras mi cuerpo gestaba una vida. Nada era ideal. Nada estaba resuelto. Y aun así, ese embarazo me enseñó más sobre responsabilidad, fortaleza y amor que cualquier etapa anterior de mi vida.
Esa historia no nace desde la teoría ni desde un embarazo perfecto.
Nace desde el caos, la ruptura y el renacimiento.
Esa historia… te la contaré en un próximo blog.
Comentarios